ascenso   Este ascenso no es el resultado de la casualidad. Tiene un largo trabajo como antecedente, y algunos aspectos a tener muy en cuenta.

La amistad

Este grupo está junto desde que eran chiquitos y recién comenzaban a aprender los lineamientos básicos de este deporte. Algunos fueron quedando en el camino y otros se fueron sumando, pero la base de este plantel se conoce desde hace varios años.

Ese trabajo, que comenzó en inferiores, continuó cuando de a poco se fueron asentando en primera y que sigue hoy con los mismos nombres siendo pilares fundamentales de este logro obtenido, tiene su reflejo dentro de la cancha. Los pases salen de memoria, las miradas cómplices son moneda corriente, y ni hablar de cuando alguno no tiene una buena noche y el resto trata de levantarle el ánimo.

Los que están afuera, lejos de ofuscarse y poner mala cara, acompañan y apoyan a su manera. Algunos aplaudiendo y alentando a sus compañeros y otros que tienen alma de entrenador dando alguna indicación. Todos apoyan, todos tiran para adelante. Y eso se nota.

11 vs junin
Hace unos años, cuando el técnico era Cabañez. Cambiaron algunas caras, pero la mayoría continúa.

Continuidad del proyecto

Desde hace unos cuantos años, la continuidad está asegurada. No sólo en relación a los jugadores sino también en cuanto a los técnicos. Cada uno con su estilo, es cierto, pero Francisco Cabañez, Sebastián Bruno y Sergio Peralta actuaron de forma parecida en relación a los principales aspectos.

La buena conducta, el juego en equipo, la defensa sólida y el contragolpe rápido con la velocidad de Badui, Gutiérrez o Lorca, son las características que no cambiaron aún cuando hubo modificación de técnico.

El apoyo del entorno

En Cano, festejando el ascenso. Foto: Pablo Ferlaza
En Cano, festejando el ascenso. Foto: Pablo Ferlaza

Cuando uno ingresa al Esteban Costantini un jueves por la noche, normalmente ve poca gente: Unas 40 o 50 personas que siempre están. Son los incondicionales. Esos locos que, algunos sin conocer demasiado el deporte, son abonados a los encuentros que el Chacarero juega como local.

Los padres, colaboradores, algunos ex jugadores que rememoran viejas épocas, y los niños que ingresan desesperados a tirar al aro cuando hay tiempo muerto, no sólo alientan cuando hay partido. Son los que venden golosinas en la improvisada cantina, los que juntan plata para hacer nuevos uniformes, los que se hacen cargo del manejo del tablero cuando es necesario, los que hacen pollos, cenas, rifas y todo tipo de cosas para juntar el dinero que hace falta, los que llevan a los jugadores a donde tengan que jugar.

Prueba cabal de esto es el piso flotante: Obra muy costosa que se logró gracias a la colaboración de todos y que sirvió para motivar aún más a los chicos.

Esas ganas se contagian, y lo obligan a uno a ser parte. Todo se hace con el presidente de la Sub Comisión a la cabeza (Daniel Hidalgo), pero sin personalismos. Todos aportan su granito de arena, y aquel que quiere puede colaborar dejando de lado los egos y los celos estúpidos.

El amor por el deporte, y por la camiseta

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Las mañanas después de jugar al básquet deben ser duras. Llegar tarde a casa (algunos partidos terminan cerca de la una de la madrugada) y dormir poco (producto de la adrenalina y los horarios) y al día siguiente tener que estar ahí: Tomando un colectivo para ir a estudiar o trabajar, contando las monedas para poder afrontar el día. Y ninguno se quejó, nunca, desde que fui. Estos pibes saben que para jugar al Básquet los martes y jueves por la noche, deben sacrificarse y laburarla todos los días.

Eso es amar al deporte, y a la camiseta. Dicen que el enamorado hace de todo por eso que siente, que deja muchísimas cosas de lado para no perderlo. Y estos pibes están locos de amor.

Los grandes y su experiencia.

Sergio Cuellar, el experimentado del plantel
Sergio Cuellar, el experimentado del plantel

Cuando las papas quemaban y la naranja se hacía más pesada, ellos aparecieron para calmar las aguas. Sergio Cuellar con sus bombas salvadoras desde los tres puntos o Germán Jorge con su garra. Nunca dejaron solos a los más chicos.

Ese sostén tan necesario, en los momentos claves estuvo. Sin ir más lejos: En el primer partido de esta serie con Guillermo Cano Sergio Cuellar aportó 29 puntos, en el segundo 22 y en el partido del ascenso 16. Una bestia.

Felicitaciones a toda la familia del Básquet Albirrojo. Desde el primero hasta el último. Entre todos se logró el tan esperado ascenso. Los aplausos, deben ser eternos. Por tercera vez en la historia, ¡el León es de primera!

plantelbasquet

 

Plantel 2015 (foto): Arriba: Germán Jorge, Exequiel García, José Maldonado, Elías Del Ponte, Sergio Cuellar, Sergio Peralta (DT) Abajo: Cristian Escobar, Mariano Gutiérrez, Rodolfo Testa, Octavio Montepeloso, Lautaro Badui, Nicolás Hidalgo, Agustín Lorca, Matías Hidalgo. También jugaron: Ricardo Castro, Tomás Ferlaza.

 

 Por Ema Cenci