vs mdrummondLuego de igualar en cero con Mayor Drummond, y en medio de escandalosos incidentes, el Atlético San Martín se consagró campeón de la segunda división de la Liga Mendocina. Premio para el mejor equipo de la categoría.

14 partidos jugados, 9 ganados, 2 empatados y sólo 3 derrotas; 31 goles a favor (el que más marcó) y 8 en contra (el que menos recibió); Ascendido con una fecha de anticipación y campeón sin la necesidad de ganar en la última jornada. Evidentemente el Leoncito fue el mejor elenco de la B de la Liga y  merecía coronar con la vuelta olímpica la gran campaña que realizó.

De entrada, el partido fue chato y muy disputado en la mitad del campo. Ante el mal estado del campo de juego, la claridad de San Martín fue a través de la pelota parada. En 15 minutos, Juan Moyano ya había ganado de cabeza tres córners, arrimando peligro al arco local.

A partir de su salida por lesión, una molestia en el tobillo, los de Comunetti perdieron la principal arma con la que contaban. Allí, el partido cayó en un pozo y la primera mitad murió con la paridad en el marcador.

En el complemento la cosa venía parecida hasta que a los 28’ el juez Paolo Conte rompió la monotonía: Cobró penal de Julián Moyano y le mostró el camino a las duchas. En ese momento Francisco Corinti se vistió de héroe tapando el remate.

En inferioridad numérica, San Martín se vio acorralado por Drummond que estaba desesperado porque se le escapaba el ascenso ante su gente. Allí aparecieron los espacios para la contra y las ocasiones más claras. Suárez tuvo dos chances, una desviada y la otra que fue trunca por el travesaño, y Camargo tuvo otra que increíblemente no terminó en gol, cuando estaba en el área chica.

El pitazo final del árbitro consagró como el flamante y justo campeón al Leoncito, pero desató al furia de los locales. Algunos futbolistas comenzaron a agreder a sus colegas, y hasta a periodistas que intentaban separar, tomándolos a golpes de puño. Cuando todo parecía calmarse, desde la tribuna algunos enfermos agredieron a la delegación de San Martín, que se refugió dentro del vestuario.

Causa bronca no poder festejar, pero también la negligencia de todos los que deben salvaguardar la integridad física de los que van a la cancha. No había policías, sólo 6 personas de seguridad privada dispersadas por el estadio que no lograron evitar los gravísimos incidentes. Una verdadera vergüenza.

 

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