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Zona Chacarera refleja el sentimiento de los hinchas del León. Por eso, en la sección “En primera persona”, te mostramos una sentida editorial de un socio de la institución.

Ese día salí de la cancha con aquella imagen adueñándose de mi cabeza y aferrándose tanto como lo hicieron los colores rojo y blanco la primera vez que pisé la Guarida. Reconozco que más allá de la tristeza de la chance perdida, en esos días posteriores la sensación que me invadió fue de bronca. No hace falta contarte a vos, fanático del Chaca, lo que nos pasó a todos. No hablo de ese gol que nos privó salir del infierno, me refiero a lo otro. Vos te acordás bien.

Ese sentimiento en vez de alejarme, me acercó aún más a nuestro club. De todas formas, y a fuerza de ser sincero, reconozco que la bronca me duró hasta hoy. Pensé que esa imagen de 15 mil personas abarrotando las tribunas dando el mejor recibimiento que vi en mi vida en una cancha, esa angustia de las otras miles que quedaron afuera, y todo el trabajo de un arduo torneo, había sido tirado por tierra cuando en el segundo tiempo la atención se desvió hacia las gradas. “No supimos responder a la altura cuando el equipo nos necesitó” pensé durante estos meses.

Hoy crucé por la esquina del club y vi a algunos ENFERMOS de mal de Chaca con pinceles, tarros de pintura, manchados por todos lados y cacheteándome, otorgándome la más dura lección. La de lo que somos…

Viajamos a Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Entre Ríos, Santa Fé, San Juan, San Rafael, y a cada lugar en el que jugamos en esta puta categoría de mierda. Acompañamos en los peores momentos y no dejamos de cantar aún en la más honda caída. Organizamos rifas para ayudar al club, ponemos mano de obra cuando hace falta, pintamos de rojo y blanco el departamento. Nos bancamos las gastadas y nos convertimos en embajadores de nuestro club, portando con orgullo nuestros símbolos patrios sin importar el lugar al que vayamos. Somos ENFERMOS por nuestra institución, condición que nos prohíbe abandonar aun cuando el dolor que tenemos es inmenso.

Cuando pienses que nos ganaron los violentos, y que ellos son mayoría, recordá cada gesto y  cada sacrificio de los miles de chacareros desperdigados por todos lados. Te aseguro que, como me pasó a mí, la imagen que te quedó después de los incidentes va a cambiar y te vas a dar cuenta que un centímetro de cemento pintado de rojo, cada peso recaudado con una rifa o donación, vale más que una piña.

El correspondiente texto es la opinión de un simpatizante de San Martín. Zona Chacarera no se hace responsable por lo escrito.