Por
Lic. Javier Sortino

¡¡Un año más y van….!! San Martín volvió a decepcionar en su debut en el Federal B, un síntoma que se repite en las últimas 4 temporadas donde la gente acompaña masivamente y el equipo no le responde en el verde césped.

Parece una pesadilla sin fin, una película que empieza siempre de la misma manera…

Primera escena: “Protagonistas de primer nivel. Los fieles hinchas albirrojos, ilusionados con volver a creer.”

Los primeros protagonistas de esta película que arrancó de terror son los integrantes de una gran hinchada, fiel y seguidora, que en el debut en Villa Mercedes volvió a dar muestras de que a pesar de los duros momentos por los que atraviesan estos colores albirrojos, de los palos recibidos en los últimos 3 años, de las innumerables decepciones, es una hinchada fiel y seguidora, cueste lo que cueste, como la prohibición explícita para hinchas visitantes en San Luis, a la que un gran número de simpatizantes albirrojos hizo caso omiso llevados por la pasión de volver a creer en que este será el año del despegue, acompañó al equipo, lo alentó, más de un centenar de hinchas albirrojos dieron el presente ahí donde no se podía estar presente, como aquella fatídica tarde del 9 de febrero del 2014, cuando a pesar del descenso casi consumado, más de 500 hinchas obligaron a la policía y la dirigencia de Montecaseros a abrir las puertas visitantes, no se podía concurrir por seguridad, pero la fidelidad a la camiseta fue mas fuerte, 500 hinchas que lloraron en la cancha acompañando al equipo hasta el último suspiro, sin disturbios, solo alentando y sufriendo.

Esos mismos protagonistas dieron el presente el domingo pasado en el debut como local, más de 4000 personas coparon el estadio a pesar de la derrota inicial ante Newery, una fiesta en la previa del partido ante Montecaseros, mascotas en la cancha para recibir al equipo, una enorme bandera de los Leones del Este copando la popular sur, bengalas de colores rojo y blanco, todo una maravilla, un recibimiento a la altura de un equipo grande, a la altura de una hinchada grande…

Segunda escena: “Protagonistas dentro del verde césped, un equipo sin ideas ni respuestas”

Cuando comenzó la segunda parte de la película la historia se repitió, en San Luis y en la guarida albirroja, en ambos partidos vimos un libreto similar, un San Martín superado por el rival, sin claridad conceptual, tácticamente vulnerable, inocente en el armado del equipo, con individualidades que dejaron mucho que desear en los dos primeros partidos, fue el desencanto mismo de la gente que terminó esté primer capítulo de esta película muy preocupada por lo que había observado en 180 minutos.

Repasemos el guion… En Newery vimos un equipo lento ante un rival que le comió las piernas en la primera media hora, lento para reaccionar ante la asfixia del conjunto aurinegro, sin saber qué hacer con la pelota en sus pies, cediendo terreno hasta terminar sufriendo el inevitable primer gol, con un arquero lesionado que no debería haber estado dentro del campo de juego a la hora de ejecutarse el tiro libre a favor de Newery que contó con una lenta reacción de Bonacci, que lesionado no pudo tirarse como corresponde a buscar la pelota, error compartido entre el arquero que no pidió inmediatamente el cambio y el cuerpo técnico que no apuró a Irrera, que terminó ingresando unos minutos después del 0-1.

Remontar el partido fue una misión casi imposible, San Martín fue un equipo sin ideas que abusó del pelotazo, que no tuvo un patrón de juego, que casi nunca pudo hacer circular la pelota por el piso, sólo las corridas de Villaseca y la voluntad del doble cinco Bastianini-Cabrera salvaron la ropa, el resto de regular para abajo, ni siquiera jugar con 3 delanteros casi todo el segundo tiempo fue solución para Busciglio, que encima vio como se lesionaba Marín, o sea, debió hacer 2 de 3 cambios obligado por lesiones. El 2 a 0 llegó sobre el final pero Newery podría haberlo liquidado mucho antes, en el primer tiempo pegó un tiro en el palo, Irrera tapó apenas ingresó un mano a mano, en el complemento Marín la sacó en la línea, Irrera sacó un remate de gol, enfrente solo una jugada en la que Collantes cabeceo dos metros afuera, muy poco para tener ambición de empate.

La historia se repitió ante Montecaseros, el equipo fue una decepción aun mayor, jugaba de local, con más de 4000 personas en las tribunas, empezó ganando desde los vestuarios y no encontró un sólo argumento para mantener la ventaja, porque mostró ser un equipo desequilibrado, un 4-3-3 muy ofensivo si pero sin recuperación en el medio, con una defensa que dio demasiadas ventajas individuales y colectivas, en lo individual hay jugadores fuera de forma física y futbolística, los laterales Gonzales y Clavijo, el central Suárez, están fuera de forma física, y mal en lo futbolístico, y eso se notó cuando Montecaseros apuró el tramite buscando el empate e incluso cuando ya 1 a 1 se animó a atacar a un equipo que era muy endeble defensivamente.

Equivocó conceptos Busciglio, no siempre jugar con muchos delanteros es sinónimo de ser un equipo ofensivo, los dos goles albirrojos llegaron por errores del arquero de Montecaseros, el resto poco y nada, las corridas de Villaseca ante los pelotazos del fondo, alguna pincelada de Hernández y poco más, casi no participaron de jugadas importantes Collantes ni Juárez, los cambios del técnico llegaron demasiado tarde y encima el equipo, que parecía tener el tramite dominado, cometió un grave error en la salida que le costó un penal en contra y un gol que fue derrota frente a un rival que, sin proponérselo, se quedó con la victoria en el segundo tiempo.

Tercera escena: Decepción, impotencia y un gran signo de interrogación de cara al futuro.

El final del partido fue la cara misma de la decepción de la gente, que un año más empieza la historia sufriendo, ya perdimos la cuenta de cuantos años van arrancando así. La semana previa al partido con Montecaseros había estado envuelta en polémicas con rumores sobre el disconformismo de un sector de la dirigencia y el grupo de apoyo respecto del trabajo de Busciglio, que en cuatro meses de trabajo no pudo presentar un equipo acorde a la circunstancias, que se equivocó tácticamente, que tardó en hacer los cambios ante Montecaseros para buscar revertir la pobre imagen que estaba dando San Martín en la cancha.

Sería una locura pensar en que un técnico tenga que abandonar su trabajo en el arranque mismo del torneo y más si lleva 4 meses trabajando, sería un grave error de aquellos que eligieron a Busciglio para comandar los destinos del Chacarero en este certamen, lo que vimos fue un equipo con varios jugadores fuera de forma, que deberán ponerse mejor físicamente para estar a la altura, poca claridad conceptual en lo colectivo, mucho pelotazo, tres delanteros de los cuales dos pasaron desapercibidos, solo salvó la ropa Villaseca, Cabrera jugando de 8 cuando su mejor puesto es volante central, Hernández, un jugador de 33 años que llegaba de una larga inactividad, jugando de volante izquierdo, dando ventajas en el retroceso defensivo y participando poco en el armado del juego (lo poco que mostró es de un jugador interesante y de muy buena pegada). Positivo, la voluntad del doble cinco. Bastianini y Cabrera, las corridas de Villaseca y poco más.

Mucho para mejorar y ya sin margen de error, para que el proyecto de Busciglio no se trunque rápidamente deberá mejorar radicalmente la imagen del equipo el próximo fin de semana en Alvear ante Andes, hay jugadores que deberán recuperar su forma física y futbolística rápidamente o tendrían que hacer banco. ¿No debería el técnico hacer jugar a los que están en mejor forma más allá de los nombres? Eterno debate que deberá resolver el propio entrenador, dilema complicado para un Albirrojo que fue un verdadero desencanto y jugará en Alvear presionado por la urgencia de resultados positivos en el arranque mismo del certamen.